La caries dental es una enfermedad infecciosa que destruye los tejidos del diente. Suele comenzar con una pequeña desmineralización del esmalte debido a la acción de bacterias que se alimentan de los azúcares que consumimos a diario.
Cuando no se detecta ni se trata a tiempo, avanza hacia capas más profundas del diente, provocando daños que pueden volverse irreversibles.
Dolor y sensibilidad progresiva
En las primeras fases, una caries puede no causar molestias. Pero con el tiempo, cuando alcanza la dentina o la pulpa dental, puede provocar:
- Dolor al masticar
- Sensibilidad al frío o al calor
- Dolor espontáneo, incluso en reposo
Esto ya es una señal clara de que algo no va bien.
Infecciones y abscesos
Si la caries alcanza el nervio del diente y no se trata, puede causar una infección grave. Esta infección puede generar un absceso dental, acompañado de:
- Dolor intenso
- Inflamación
- Fiebre
- Mal aliento
Además, la infección puede extenderse a tejidos cercanos o incluso a otras zonas del cuerpo.
Pérdida del diente
Cuando el daño es demasiado extenso y el diente no puede salvarse con una endodoncia, la única opción puede ser la extracción dental. Esto afecta no solo a la estética, sino también a la función masticatoria y a la salud del resto de dientes.
Mayor coste y tratamientos más complejos
Tratar una caries a tiempo con un simple empaste es rápido y económico. Si se deja avanzar, puede requerir tratamientos más costosos como:
- Endodoncia
- Coronas
- Implantes dentales
Cuanto más se retrasa la visita al dentista, mayor es la intervención necesaria.
Riesgos para la salud general
Las infecciones orales no tratadas pueden tener impacto en la salud general. Se ha demostrado que están relacionadas con:
- Problemas cardiovasculares
- Complicaciones en pacientes diabéticos
- Riesgos en el embarazo
La boca es una puerta de entrada al resto del organismo, y su salud influye en todo el cuerpo.
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